Según una encuesta de Oxfam en 2011, la pasta es el plato más popular del mundo (antes de la carne, el arroz y la pizza). Otro estudio de 2013 encontró que hasta el 59% de los adultos estadounidenses comen pasta al menos una vez a la semana. Comer pasta tiene sentido: es barato, abundante y muy versátil. Como cualquier alimento, comer pasta tiene posibles beneficios y riesgos según el tipo y la cantidad de alimentos que ingiera.

“Cuando se consume en el contexto de una dieta bien equilibrada, rica en nutrientes y de alta calidad, la pasta puede formar parte de un estilo de vida saludable sin alterarla”, dice Lindsey Kane, experta en nutrición de Sun Basket.

La pasta te da energía

¿Conoce ese viejo estereotipo de que los corredores “cargan carbohidratos” antes de la gran carrera? Esto se debe a que los carbohidratos complejos son la principal fuente de energía del cuerpo. La pasta puede ser muy abundante, pero esto es especialmente cierto en el caso de los cereales integrales. ¿Por qué? Porque contiene más fibra. Pasta blanca, que está hecha de harina blanca, el cuerpo digiere más rápido y no siente el mismo efecto saciante.

La pasta aporta vitaminas

Es posible que se sorprenda al saber que la pasta tiene mucho más que ofrecer a su cuerpo que los carbohidratos.

La pasta proporciona una buena dosis de cobre y hierro (que apoyan la producción de glóbulos rojos y el transporte de oxígeno), selenio y manganeso (que ayuda a los antioxidantes a combatir los radicales libres), fósforo (que desempeña un papel en la salud ósea) y vitaminas B (que están relacionadas con con metabolismo energético). Nuevamente, la mejor manera de obtener todos estos beneficios para la salud es optar por la pasta integral.

También vale la pena señalar que muchos tipos de pasta sin gluten (como la quinua) son ricos en nutrientes y ricos en vitaminas y minerales, pero pueden no contener tanta fibra como los cereales integrales. Dado que muchas marcas etiquetan erróneamente sus productos como cereales integrales, se recomienda que busque “harina integral” como primer ingrediente en las etiquetas nutricionales.

Beneficios inesperados para la salud de la pasta. ¿No es tan malo como pensamos?

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