Investigación que apareció en Revista internacional de cáncer, puede ser una forma potencial de reducir el riesgo de cáncer. A partir de 2018, solo en los EE. UU., El 46,7% de los adultos no cumplió con las pautas de esfuerzo físico mínimo. El culpable es un estilo de vida sedentario, trabajo sedentario, mucho tiempo frente a pantallas, transporte en automóvil en lugar de caminar. Con tantas personas que desarrollan cáncer, incluso un cambio tan pequeño como el ejercicio por la mañana podría contribuir de manera significativa a reducir el impacto del cáncer en toda la población.

El ejercicio y el riesgo de cáncer

El ritmo circadiano de una persona puede estar relacionado con su riesgo de desarrollar cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer tartamudeó que el trabajo nocturno que altera el ritmo circadiano humano es “posiblemente” cancerígeno para los humanos. En particular, los investigadores relacionaron el trabajo nocturno con un mayor riesgo de cáncer de mama. Según un estudio de 2019, el ejercicio durante el día puede ayudar a mejorar el ritmo circadiano de una persona y reducir los efectos adversos de las horas de sueño perturbadas. Los autores del nuevo estudio también plantearon la hipótesis de que la duración de la actividad física puede influir en el riesgo de cáncer.

¿Qué mostró la investigación?

Los investigadores encontraron que la actividad física entre las 8:00 y las 10:00 a.m. tuvo los efectos beneficiosos potenciales más fuertes para reducir el cáncer de mama y próstata. El modelo de diagnóstico mostró que la probabilidad de desarrollar cáncer de mama es potencialmente un 25% menor con ejercicio por la mañana en comparación con ningún ejercicio. Sin embargo, la certeza estadística de esta estimación varía entre un 52% y un 15% de aumento del riesgo. Los resultados muestran una imagen similar para el cáncer de próstata.

Las personas que hacían ejercicio temprano en la mañana tenían un 27% menos de riesgo de desarrollar cáncer de próstata que las que no hacían ejercicio. Cabe destacar que cualquier actividad física, incluida la nocturna, tuvo un gran impacto en la mejor salud y bienestar de los participantes. 2.795 personas participaron en el estudio, incluidas 781 mujeres que tenían cáncer de mama y 504 hombres que tenían cáncer de próstata.

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